

-
A invierno lluvioso, verano caluroso
«Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»
REFLEXIÓN: ¿Quién guía mi vida de verdad? ¿Quién organiza mi forma de pensar? ¿Quién dicta mi forma de actuar? ¿Quién me indica lo que tengo que decir o lo que tengo que callar? ¿Quién me dice cuándo actuar y cuándo inhibirme?
Mateo (10,26-33)

![IMG_20230425_174826_985[12735].jpg](https://static.wixstatic.com/media/2c9009_248d0b5c88db4287b455a1bb3c2a5340~mv2.jpg/v1/fill/w_296,h_292,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_avif,quality_auto/IMG_20230425_174826_985%5B12735%5D.jpg)


EL PAPA CON NOSOTROS



Introducción al proceso de Beatificación
La Iglesia de Jaén se alegra al anunciar la apertura del proceso de beatificación de 124 mártires de la persecución religiosa durante la Guerra Civil española. Hombres y mujeres que, en medio de la violencia y el odio, supieron permanecer fieles a Cristo y dar testimonio de su fe hasta derramar su sangre. Estos mártires —sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos— forman un mosaico de vida entregada al Evangelio en circunstancias muy
diversas. Su fortaleza nos recuerda las palabras de Jesús: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15,13). El reconocimiento de su martirio no es solo un acto de memoria histórica, sino sobre todo un motivo de esperanza para la Iglesia de hoy. Ellos son semilla de fe, de reconciliación y de fidelidad al Evangelio, ejemplos luminosos que nos invitan a vivir con coherencia nuestra vocación cristiana en medio del mundo.
Con la apertura de este proceso, la diócesis de Jaén quiere custodiar su memoria y ofrecer a todos los fieles un camino de oración, estudio y testimonio. Nos unimos así a la Iglesia universal, que reconoce en los mártires a quienes siguen configurándose con Cristo en la cruz. Pedimos al Señor que, por intercesión de estos testigos de la fe, nuestra diócesis se renueve en la esperanza y la caridad, y que pronto podamos celebrar con gozo el día de su
beatificación.
FRANCISCO MORALES VERA, PÁRROCO DE ARJONILLA
Francisco nació en Campillo de Arenas, el 20 de febrero de 1900.Su padre era labrador. Estudió en el Seminario de Jaén, donde ingresó en 1910. En el tiempo de las órdenes menores, estudiaba segundo de Teología, en el curso 1918-1919. En 1919 obtuvo el accésit al Premio extraordinario del grado de Bachiller en Teología. En los cursos 1920-1921 y 1921-1922 cursaba los estudios de cuarto y quinto de Teología. El 22 de septiembre, el Obispo de Jaén firmaba que el Siervo de Dios comparezca “en el día de mañana” para recibir el Presbiterado. Así, en las Témporas de San Mateo de 1922, en la capilla del Palacio Episcopal, el Obispo le confirió el Presbiterado, no habiendo más ordenados en dicha fecha. El primer cargo para el que fue destinado fue el de Ecónomo de Carchelejo.
Posteriormente, tomó parte en el concurso de curatos vacantes, obteniendo la parroquia de Arjonilla el 18 de agosto de 1925, donde permanecería hasta su fallecimiento. De lo que fue su vida en Arjonilla, es reseñable que la población, merced a su presencia, fue un continuo vivero de vocaciones, pues Francisco trajo de Roma, donde fue a estudiar, obteniendo diversos doctorados y el dominio de varias lenguas, aires frescos y vigorosos de formación y de ilusión por la vida religiosa, surgiendo en la localidad toda una línea de sacerdotes. Se distinguía por su caridad con los pobres: lo llamaban la estrella del rabo, porque siempre lo seguían personas necesitadas a las que socorría.




Procesión del Corpus 2026, imágenes cedidas por Paqui Lopez Ruiz

Conoce al nuevo Papa pulsando aquí:
https://cnnespanol.cnn.com/2025/05/09/mundo/fotos-vida-papa-leon-xiv-trax
EL SANTO DEL DÍA: https://www.vaticannews.va/es/santos.html
De nuevo con todos vosotros
ARJONILLA EN "ESPAÑA DIRECTO"
https://www.facebook.com/yustoalonso/videos/1534651249892555/
DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO
Mateo (10,26-33):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»
PASTORAL SEMANAL
COLECTA: Se ha recogido la cantidad de: 219,87€. Para la parroquia.
FIESTA DE LA VIRGEN DEL PERPETUO SOCORRO: La Fiesta la celebraremos el Viernes 26 de Junio a las 8 de la tarde. Virgen del Perpetuo Socorro auxílianos en
nuestras necesidades corporales y espirituales.
FIESTA Y PROCESIÓN EN HONOR DE SAN JUAN EVANGELISTA: La Fiesta la celebraremos el Sábado 27 de Junio a las 8 de la tarde y a continuación tendrá
lugar la Procesión con la imagen de San Juan Evangelista por las calles de nuestro pueblo. ¡Viva San Juan Evangelista!
COLECTA ÓBOLO DE SAN PEDRO: El próximo Domingo 28 de Junio, en todas las misas, pasaremos la Colecta del Óbolo de San Pedro. Esta colecta es un signo de comunión con el Papa León XIV.
INTENCIONES Y FUNERALES DE LA SEMANA
VIERNES 26: 20:00h +Acción de Gracias.
DOMINGO 28: 10:00h +Ana Zafra. +Lucía García y Pedro Hernández.
+Remedios y Francisco.

Monseñor Chico Martínez saluda al Papa Francisco durante la peregrinación diocesana a Roma
Comunión con la Iglesia Universal. El Obispo de Jaén saludó al Santo Padre al concluir la audiencia general de este miércoles en la Plaza de San Pedro. Los peregrinos jiennenses estuvieron, también muy cerca del Papa Francisco.
-kcBB--620x349_abc.jpg)
ACTIVIDAD PASTORAL
DOMINGO VI TIEMPO ORDINARIO
Carta pastoral en la Jornada Mundial del Enfermo: «La
compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro»
Queridos fieles diocesanos: La Jornada Mundial del Enfermo,
que se celebra el 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de
Lourdes, nos invita este año a volver la mirada a una de las
parábolas más conocidas y, al mismo tiempo, más exigentes del
Evangelio (cf. Lc 10,25-37). La parábola del buen samaritano nos
muestra, con claridad, el modo de amar de Jesucristo y nos
interpela a actuar como Él, acercándonos con compasión y amor
activo a cada prójimo que encontramos al borde del camino. En
su mensaje para esta Jornada, el Papa León XVI nos recuerda
que la compasión cristiana no se queda en el puro
sentimentalismo, sino que se traduce en cercanía concreta,
compromiso y acción: «Tener compasión implica una emoción
profunda, que mueve a la acción. Es un sentimiento que brota
del interior y lleva al compromiso con el sufrimiento ajeno. En
esta parábola, la compasión es el rasgo distintivo del amor
activo. No es teórica ni sentimental, se traduce en gestos
concretos; el samaritano se acerca, cura, se hace cargo y
cuida». Atender al que sufre es salir a su encuentro, ofrecer
nuestro tiempo, acoger su dolor y acompañarlo en su proceso de
sanación, hasta que pueda reestablecerse, como hizo el Buen
Samaritano. Por eso, en esta Carta Pastoral quiero dirigirme de
manera especial a quienes estáis sufriendo en primera persona
la enfermedad; a quienes ofrecéis cuidado; a aquellos que, a
través de vuestro ministerio, acompañáis el alma y lleváis el
“alimento eterno” a las casas; y a quienes desarrolláis vuestra
vocación para sanar a través de vuestra labor en el ámbito
sanitario. Los enfermos: el rostro herido que nos interpela.
Queridos enfermos: vosotros sois, como el hombre herido del
camino, el primer destinatario de esta palabra. En nuestros
hospitales, residencias de mayores y hogares de nuestras
ciudades y pueblos, hay rostros concretos marcados por el dolor,
la fragilidad y, en ocasiones, por la soledad. La Iglesia os
contempla no como un problema, sino como una presencia que
interpela y enriquece. Vuestra dignidad permanece intacta y
reclama respeto, cuidado y amor. Jesús mismo se identifica con
vosotros: «Estuve enfermo y me visitasteis» (Mt 25,36).
Sabemos que no siempre es fácil vivir la enfermedad con
serenidad. Hay momentos de cansancio, incertidumbre y
preguntas sin respuesta. Pero son precisamente esos momentos
los que nos permiten abrazar la cruz con la certeza de que el
Señor nunca pasa de largo. Como el samaritano, se acerca, se
inclina y permanece. Y creemos, con san Pablo, que incluso en
la debilidad puede manifestarse la fuerza de Dios: «Porque
cuando soy débil, entonces soy fuerte» (cf. 2 Cor 12,9). Las
familias y los cuidadores: compasión hecha entrega diaria.
Junto a los enfermos, la Iglesia reconoce y agradece la entrega
silenciosa de tantas familias y cuidadores. Como el buen
samaritano, os detenéis al borde del camino, cargando con el
peso del cuidado, del cansancio físico y emocional, y muchas
veces de la soledad. Vuestra dedicación tiene un valor inmenso.
Como recordaba san Juan Pablo II, el sufrimiento compartido y
ofrecido puede convertirse en un lugar privilegiado de amor y
comunión. Os animamos a no vivir esta misión solos. Dejaos
acompañar por la comunidad cristiana, por las parroquias y por la
Pastoral de la Salud. Cuidar al cuidador es también
responsabilidad de toda la sociedad y de la Iglesia. Los
ministros extraordinarios de la comunión: un puente
necesario. En medio de la enfermedad y del dolor, un verdadero
bálsamo para el alma es la labor silenciosa y constante que
lleváis a cabo los ministros extraordinarios de la comunión.
Vuestra presencia en hogares, residencias y hospitales se
convierte en un signo elocuente de una Iglesia cercana, madre
solícita y fiel compañera de camino para quienes, por diversas
circunstancias, no pueden acudir a su parroquia. Sois un puente
entre la comunidad y los hermanos enfermos. Cuando lleváis la
Eucaristía, lleváis a Cristo y la cercanía de una Iglesia que
acompaña en los procesos de enfermedad. Como señaló el Papa
Francisco, la Eucaristía es alimento para los frágiles y medicina
para los heridos, no un premio reservado a unos pocos. Os
animo a vivir este ministerio con hondura espiritual, sensibilidad
humana y plena comunión eclesial. Alimentad vuestra propia vida
interior para poder ofrecer a Cristo con manos limpias y corazón
disponible. Los visitadores de enfermos y los miembros de la
Pastoral de la Salud también realizáis un servicio precioso y
necesario. Con vuestra presencia consoladora, la escucha
paciente, una palabra del Evangelio y una oración sencilla,
ayudáis a que la persona enferma no se sienta sola, que los
cuidadores se sientan también acompañados, y a que la
comunidad cristiana no “pase de largo”. Visitar a los enfermos es
una obra de misericordia que el Señor nos pide, y vuestra
disponibilidad encarna la compasión del buen samaritano en el
día a día; además, vuestro acompañamiento prepara y sostiene,
en coordinación con los pastores, el encuentro con los
sacramentos y con la comunión eclesial. Como en ocasiones os
he manifestado, me gustaría que en cada comunidad hubiera un
equipo de Pastoral de la Salud presente, organizado y
acompañado. Personal sanitario: la compasión en primera
línea. En esta Jornada del Enfermo, también hay una mirada
a los médicos, enfermeros y a todo el personal sanitario que
desarrolláis vuestra vocación en hospitales, centros de salud,
residencias y servicios de atención domiciliaria de nuestra
diócesis. Vuestra tarea diaria os sitúa muchas veces en primera
línea del dolor humano, no solo curando, sino acompañando,
escuchando y sosteniendo. Sabemos que no siempre es fácil
ejercer esta profesión en un contexto de presión, escasez de
tiempo y cansancio acumulado. La Iglesia os agradece
profundamente vuestra entrega y os anima a seguir siendo, cada
uno desde su responsabilidad, auténticos samaritanos que se
detienen ante quien sufre. Vuestra competencia profesional,
unida a la cercanía humana y al respeto a la dignidad de cada
paciente, es una forma concreta de vivir la compasión que brota
del Evangelio y de hacer presente la esperanza allí donde parece
debilitada. Una llamada a toda la comunidad cristiana. La
parábola del buen samaritano termina con una pregunta
decisiva: «¿Quién fue prójimo?» (Lc 10,36). Esta Jornada
Mundial del Enfermo nos invita a responder no con palabras, sino
con gestos concretos. Todas nuestras parroquias están llamadas
a ser lugares de acogida, visita y acompañamiento,
especialmente hacia quienes viven la enfermedad y la soledad.
Como recordó Benedicto XVI, la caridad cristiana no puede ser
delegada ni reducida a una estructura: es una responsabilidad
personal y comunitaria. Una Iglesia samaritana es una Iglesia
que se detiene, se acerca y permanece. Pidamos al Señor un
corazón compasivo, capaz de amar llevando el dolor del otro.
Que María, Salud de los Enfermos, acompañe a quienes sufren,
sostenga a quienes cuidan y fortalezca a quienes sirven.
XSebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén
